¿Qué es un autónomo?

Diccionario Emprendedor

En España la figura del autónomo es muy popular. De hecho, contamos con más de tres millones de ellos. Sin embargo, dentro del mundo de los autónomos, podemos diferenciarlos de muchas formas. Es una denominación quizá inexacta porque puede incluir todo tipo de empresarios.

Definición de autónomo

La palabra autónomo es un término heterogéneo pero que nos refiere al mundo de la empresa. Por ello, vamos a aclarar cuáles son las definiciones otorgadas por la RAE y la ley de España.

En palabras de la legislación española es la persona física que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción a contrato de trabajo aunque eventualmente utilice el servicio de otras personas para llevar a cabo su actividad.

Según la RAE, es la persona que trabaja por su cuenta, que no es asalariado de una determinada empresa.

En definitiva, es una forma jurídica a disposición de los emprendedores para que puedan iniciar su negocio.

Tipos de autónomos

Podemos distinguir hasta seis tipos de autónomos diferentes en función de su actividad:

  • Trabajadores autónomos: Son aquellos trabajadores que gestionan un pequeño negocio del que, habitualmente, son propietarios. Este negocio puede disponer de un pequeño local, aunque no  tiene que ser así necesariamente. En cualquier caso, cotizan por realizar actividades profesionales del IAE (Impuesto de Actividades Económicas). En este grupo podemos encontrar varios subgrupos:
    • Autónomos empresariales: Cotizan a través del IAE. Algunos ejemplos son la hostelería, la construcción o los taxistas.
    • Deportistas y artistas: Grupo especial dentro del IAE.
  • Profesionales autónomos y freelance: Autónomos cuyas actividades se incluyen dentro del IAE. Existen dos grandes grupos:
    • Profesionales autónomos colegiados: Es el ejemplo de psicólogos, arquitectos, médicos, farmacéuticos o veterinarios. Habitualmente no cotizan en el RETA pero si a través de las mutualidades de sus Colegios Profesionales.
    • Profesionales autónomos no colegiados: Aquellos profesionales que no pertenecen a un Colegio Profesionales. Sin embargo, sus profesiones sí se incluyen en el grupo de profesiones liberales. Es el ejemplo de traductores, maquilladores o representantes.
  • Autónomos societarios: Aquellos que regentan una sociedad y que no pueden cotizar en la Seguridad Social. Este autónomo está dado de alta en el RETA.Por tanto se ve obligado a tributar con una base imponible superior a la del resto de autónomos.
  • Autónomos económicamente dependientes: Se les denomina dependientes porque más del 75% de su volumen de negocio proviene de un solo cliente. Esto les otorga una serie de ventajas. Por ejemplo establecer una vinculación contractual con el cliente en el que se especifique el tiempo de duración de la actividad o el número de horas a realizar. Además, tendrá derecho a indemnización por rescisión de contrato o a cese de actividad durante unos días (equivalente a vacaciones).
  • Autónomos agrarios: Aquellos en posesión de la autorización necesaria para la explotación de actividades agrarias o ganaderas. Además, estos autónomos pertenecen a un régimen específico del RETA, el SETA (Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios).
     
  • Autónomos colaboradores: Aquellas personas que se dan de alta en el régimen de autónomos para trabajar con el cónyuge o un familiar de hasta segundo grado de consanguinidad. Este tipo de autónomo está exento de hacer declaración del IVA o pago fraccionado del IRPF.

Autónomo

Ventajas de ser autónomo

La principal ventaja de ser empresario autónomo es la puesta en marcha. Nos podemos dar de alta como autónomos en un breve período de tiempo y, además, sin coste.

Tampoco es necesario realizar una aportación inicial. Es decir, no hay necesidad de aportar un capital social para constituir la empresa. Esto provoca que sea la forma jurídica que mejor se adapta para aquellos emprendedores que solamente quieran probar su idea.

La gestión de la empresa es muy simplificada. De este modo el emprendedor puede cumplir con las obligaciones contables y fiscales de forma sencilla. No requiere de un excesivo empleo de tiempo o recursos.

Los costes de constitución y mantenimiento son muy reducidos. La tarifa plana de 60€ mensuales de cotización para nuevos emprendedores permite que el empresario no tenga que hacer grandes desembolsos por ejercer su actividad.

La flexibilidad es una gran ventaja para los autónomos a la hora de poder darse de alta y de baja. Hasta tres veces al año se puede realizar este proceso. Esto permite cotizar únicamente cuando la actividad esté en funcionamiento.

Para concluir, la finalización de la actividad es otra de las ventajas que poseen los autónomos. Una ventaja que no parece tenerse muy en cuenta pero la forma jurídica del autónomo permite liquidar la actividad a bajo coste y de forma rápida.

Inconvenientes de los autónomos

La principal desventaja para los autónomos es la responsabilidad ilimitada. Esto significa que, a diferencia de los socios de las Sociedades Limitadas, el empresario autónomo también responderá con su patrimonio presente y futuro ante posibles deudas contraídas por el ejercicio de su actividad. No existe separación entre el patrimonio personal y el empresarial.

Por ello, es necesario tener muy en cuenta qué forma jurídica se adapta mejor a nuestras necesidades. Para comenzar, la figura del autónomo puede ser la más conveniente pero si el volumen de actividad crece y cabe la posibilidad de contraer deudas, puede ser recomendable cambiar de forma jurídica a una Sociedad Limitada.

La imagen comercial también es otro de los grandes inconvenientes que tiene la figura del autónomo. Como empresario individual, la facturación se realiza a título personal, es decir, con tus datos personales. Esto puede suponer que, para muchas empresas, la figura del autónomo sea menos fiable que una sociedad por ser una única persona.

Otra de las desventajas a las que tiene que hacer frente un empresario individual es la de la tributación. A diferencia de las sociedades, que pagan una tarifa fija por el Impuesto de Sociedades, el autónomo paga de forma progresiva. ¿Qué quiere decir esto? El autónomo tributa a través del IRPF. Va a pagar en función del volumen de su actividad. A mayor beneficio, mayor será el porcentaje de impuestos a pagar.

El autónomo  tampoco puede tener socios. Esto puede generar problemas a la hora de comenzar el proyecto porque, por ejemplo, limita la entrada de capital. En cualquier caso, existen figuras para la asociación entre autónomos como la Sociedad Civil o la Comunidad de Bienes. Por consiguiente, el acceso a la financiación también será un problema para el autónomo.

Vídeo

Ser autónomo tiene una serie de ventajas y de inconvenientes, como hemos podido ver. Si, a pesar de todo tienes interés en darte de alta como autónomo, quizá también te resulte interesante saber cómo hacerlo.

Además, ya sabes que si te ha quedado alguna duda con el artículo, puedes ver el vídeo que hemos hecho en relación con este tema. ¡No te lo pierdas!

 

Share This